Lee aquí la entrevista al Senador Andrés Zaldívar

A LGO más de cariño. El senador Andrés Zaldívar reconoce que muchos militantes se preguntaron el domingo 8 por qué la Presidenta Bachelet no dedicó algunas palabras al consejo nacional ampliado de la DC. Ese mismo día, por la mañana, el PC inauguró su congreso con buena parte del gabinete presente y con una carta de puño y letra de la Mandataria elogiando la lealtad de los comunistas. Para el ex ministro, la lealtad también se expresa cuando se dicen las cosas que preocupan, como la improvisación del gobierno en algunos temas, los excesos verbales de los socios de coalición en contra de los democratacristianos o la prematura -y a su juicio errónea- anticipación del debate presidencial. Para Zaldívar, la preocupación número uno del oficialismo debería ser “hacer un buen gobierno”.

Ignacio Walker dijo hace unos días que veía con preocupación una “desafección progresiva” de los militantes democratacristianos con el gobierno de Bachelet. ¿Comparte esa tesis?

Sí, es efectivo y me duele mucho. A pesar de que uno es crítico, soy una persona leal con el gobierno. Una manera de ser más leal al gobierno es no ser un “yes man”, sino que ser capaces de representar lo que uno cree que no está andando bien. Reclamar de la improvisación, por hacer las cosas con mayor precisión y que no nos critiquen porque somos ineficientes. Efectivamente, se produce una desafección, siempre en los partidos de gobierno hay problemas porque sus militantes o sus dirigentes no se sienten muchas veces considerados en el nivel que tienen que ser considerados, o no se sienten escuchados, ya sea por las autoridades regionales o centrales. O los parlamentarios sienten que no son considerados, o se sienten como si los consideraran como buzones. No creo que el gobierno tenga la intención de hacerlo, pero se producen esas situaciones. Hay un proceso de desafección y es necesario corregirlo, porque quiero que este gobierno tenga éxito, siempre que no pretendan arrinconarnos ni que crean que somos unos pordioseros de la política. Tienen que respetarnos como somos, tanto a nivel de los partidos como del gobierno, si no nos respetan, por supuesto que nuestra gente se siente.

Convengamos que el mismo día en que la DC sostuvo su consejo ampliado, el PC celebró la inauguración de su congreso con la mitad del gabinete presente y con una carta de la Presidenta en que valoraba la “lealtad” de los comunistas.

En el caso nuestro, el consejo ampliado es una cosa más reducida, queríamos hablar cosas nuestras, nos interesaba la presencia de nuestros ministros. Ahora, por supuesto que algún cariño más se podría haber dado; efectivamente, se produjo ese contraste y es una cosa de la vida, hay veces en que hay más cariño por alguien que se cree más ausente o que necesita más cariño. En los católicos siempre ha sido difícil de entender la parábola del hijo pródigo, el hijo que está más ausente recibe de todo y el que ha estado ahí al lado no tiene lo mismo. Hay que entenderlo, pero es cierto, la pregunta que me hace era una pregunta que muchos de los nuestros se hacían. Muchos camaradas han hecho esa reflexión y gente que mira la política hizo esa reflexión.

¿Y cuál es el diagnóstico? ¿Se está haciendo un buen gobierno?

Se han cometido errores, lo hemos hecho ver, y hay que corregirlos. Hemos hecho demasiadas improvisaciones o parecemos ante la ciudadanía haciendo improvisaciones. Yo he dicho que empezamos a hacer las cosas en borrador y no las afinamos lo suficiente como para presentarlas en limpio. Nos ha pasado en muchos de los planteamientos que hemos hecho.

Usted fue ministro en el primer gobierno de Bachelet. A su juicio, ¿la DC está peor que en el primer gobierno? ¿Está acorralada? ¿En el primer gobierno recibió un mejor trato de sus socios?

El hecho de tener o no tener al ministro del Interior no tiene tanta importancia. Incluso, cuando me nombraron yo estimaba que no debería haber sido un DC, sino una persona en la química de la Presidenta, muy cercana, muy a tono. Creo que Jorge Burgos lo está haciendo muy bien y espero que dé resultado su gestión, pero la relación con el gobierno es casi igual, porque la Presidenta tiene una forma de trabajar que es diferente a la de los otros presidentes. Muchas veces la gente se queja porque la Presidenta no actúa con mucha sintonía con su equipo, y hay gente que critica porque no ven que haya una relación entre los partidos y ella. Hay críticas. Es la forma de ser de la Presidenta y uno no puede modificar esas cosas, pero sí hay que tratar de que haya una relación leal en la Nueva Mayoría y de la Nueva Mayoría con el gobierno. La lealtad no consiste en decir a todo que sí, la propia Presidenta en Filipinas hizo una declaración en el sentido de enamorarse con las ideas y ponerse fanáticos.

¿Usted es de los que creen que el ministro Burgos sigue sin empoderarse?

Va por el camino correcto, se siente que está más afiatado, que está con fuerza, ha sido positivo lo que hace y lo que ha dicho, ha enderezado todo lo que a él le corresponde, por ejemplo, en el tema constitucional, en seguridad ciudadana, en la coordinación de poder. Si está o no empoderado, creo que la gente se empodera cuando asume sus tareas y no cuando espera que le entreguen el poder, y creo que lo ha hecho bien, tiene condiciones, mucha experiencias, que a veces se ha sentido incómodo yo creo que sí, que se ha sentido incómodo, pero es porque en el gobierno no se ha afiatado aun en su conjunto.

¿Y cómo ha visto al ministro Valdés? Le tocó una labor ingrata, corregir cosas, bajar expectativas…

A Rodrigo Valdés le toca un momento difícil, no le toca el momento de la abundancia. Rodrigo está haciendo un esfuerzo grande y va a ser muy incomprendido. Los ministros de Hacienda en tiempos de escasez, incluso, pueden llegar a ser odiosos, porque cuando hay escasez no alcanza para repartir a todos y cada uno. Los ministros son como los padres de familia, tienen que adaptarse a los recursos y ser responsables, porque si un padre se endeuda más por las aspiraciones legítimas de su familia, termina muy mal. Cuando era ministro de Hacienda me dijeron en un tiempo el “Doctor No”. Rodrigo lo ha hecho bien, porque ha impuesto la convicción de que estamos en un período de crisis, con recursos escasos para compromisos abundantes. Soy partidario de sincerarse. Respecto de los 20-20-20, lo dije de un comienzo: es un error.

La Nueva Mayoría pasa por un momento complejo. La difícil relación con quien ha sido un aliado histórico, el PS, y su eventual alianza con el PPD en desmedro de la DC para las municipales pone al bloque en un punto incierto. ¿Qué se juega la DC? ¿Está en peligro la continuación del conglomerado?

No quisiera por ninguna cosa pensar que está en peligro, hay que hacer todos los esfuerzos para que esta alianza pueda proyectarse, y se va a proyectar en la medida en que sea exitosa y pueda renovar el mandato ciudadano. En caso que obtuviéramos un resultado negativo, uno podría predecir los efectos que puedan desarrollarse. En cuanto a lo que pasa ahora, muchas veces se debe a excesos de declaración, excesos de exposición de temas internos, donde podemos definir los planteamientos de cada uno. Si esto se hace por los medios, las palabras sacan palabras y las declaraciones sacan otras declaraciones, y lo que dijo la senadora Allende trae como consecuencia que le respondan los DC, y yo mismo he dicho que no fue ni conveniente ni prudente. Sobre todo, porque la observación era muy peyorativa, dio paso a afirmaciones de otros dirigentes sobre la DC, presentándonos como si fuéramos unos pordioseros para reclamar que se nos ayudara o se nos apoyara. Y eso no es así, eso hiere el amor propio del militante de base. Hay una falla en el lenguaje, en la forma de hacer las cosas, muchas veces creemos que por hacer declaraciones públicas vamos a lograr algún objetivo o figuración. La Nueva Mayoría de lo primero que tiene que preocuparse es de hacer un buen gobierno. Lo otro es que cada cosa tiene su tiempo, la discusión municipal tiene su tiempo y la discusión presidencial también tendrá su tiempo.

¿Hoy es sólo el tiempo de lo municipal o también es una posibilidad que se despeje lo presidencial, como pide el PS?

Es tiempo de la negociación municipal, pero no para hacerla por los diarios, sino que hacerla de forma seria, responsable, como se ha trabajado, entiendo, cuando se han reunido los secretarios generales. Primero, cada partido tiene que hacer su análisis de la elección municipal, y después la Nueva Mayoría tiene que hacer un análisis de cómo es la mejor manera de enfrentar esa elección municipal, porque va a tener mucha más connotación política que la que uno quisiera. Seguramente, en la elección municipal se va a juzgar a este gobierno, y el resultado se va a tomar como un juzgamiento, como un plebiscito previo a lo que al gobierno le pueda pasar. Si es así, tomémoslo en serio, hagamos la mejor negociación de dos listas, una lista, tres listas, lo que sea para que dé el mejor resultado. Otro tema en la Nueva Mayoría, más allá de que es una obligación hacer un buen gobierno, es saber que somos diversos, que tenemos opiniones diferentes sobre algunos temas y que tenemos opiniones comunes en otros. Es regla de oro trabajar para aquellas cosas en las que uno está de acuerdo, y regla de oro reconocer las diferencias. Y en las cosas que tengamos diferencias, no pretenda uno imponerle al otro su diferencia, sino que hay que respetar esa diferencia. Por ejemplo, en el aborto, donde los DC tenemos diferencias, y dentro de la Nueva Mayoría se nos tiene que respetar y tenemos que tener la libertad de acción para resolver lo que creamos necesario. Lo mismo ha sucedido en el debate sobre educación, o en el debate laboral.

El argumento ante eso es que todos juntos firmaron un programa de gobierno.

Muchas veces aquí se menciona el programa de gobierno. El programa es una hoja de ruta, pero no es la ley divina, no son los 10 mandamientos, salvo cosas muy específicas que pueden estar determinadas. Son más bien aspiraciones. Con ese mismo criterio, cuando hablamos del programa de gobierno la oposición nos dice “claro, ustedes no están cumpliendo el programa”, pero es que el programa de gobierno son aspiraciones, pero si no se dan las condiciones para cumplirlo, uno tiene que ser claro. Está el ejemplo de los hospitales, no podemos cumplir, porque las condiciones actuales son diferentes cuando planteamos la aspiración de tener 20-20-20. Hoy, de acuerdo con nuestra realidad, sólo podemos hacer esto. Y hay que ser claro, eso le da seriedad a la política. No le hace un favor a la Nueva Mayoría cuando nosotros mismos hemos criticado ¡pero si no tenemos los recursos! y pretender hacerlo es caer en un populismo que no es aceptable. El primer tema es la elección municipal, si nos va bien será más fácil responder lo presidencial.

¿Candidato presidencial único?

Sí, mi aspiración sería tener candidato único.

Quizá la dirigencia DC no ha sido clara de lo que se juega la Nueva Mayoría.

Han sido claros, los respaldo, es importante no poner las cosas antes de lo que hay que resolver. Eso de hablar de candidato único ahora es un gran error, tiene que terminarse de una vez por todas.

Usted ha hecho hincapié en el problema de la legitimidad de la política y de los políticos. ¿Van en la dirección correcta las reformas para regular la política?

Se ha hecho un esfuerzo en probidad, a reglamentar las campañas, el gasto electoral, cómo se financian. Pero esto depende de las actitudes personales, uno no saca nada con aprobar las leyes si basta con uno, dos o tres que aparezcan en actos indebidos, porque eso provoca un efecto generalizado. Hoy, cualquier acto de corrupción de un político afecta a toda la política. Un acto indebido de un político nos afecta a todos. El hecho de que nos vean a nosotros abusando de los privilegios, que nos vean indiferentes frente a lo que está pasando, cuando estamos metidos en discusiones de poca monta, afecta a la política. Podemos dictar leyes sobre probidad y soy partidario de dictarlas todas, pero uno no puede pensar que eso por sí solo va a arreglar el tema. Eso requiere de las actitudes personales, somos febles, cometemos errores, pero hay que tener la capacidad de reconocerlos. Estamos puestos en una vitrina.

El presidente de su partido, Jorge Pizarro, está en el grupo de los cuestionados.

Por supuesto que ha sido cuestionado. Jorge ha tomado una actitud de su defensa, ha sostenido claramente lo que se ha dicho en relación con su persona, él mismo reconoció haber ido a Londres.

¿No debió haber ido?

Es fácil ser general después de las batallas, pucha que es fácil. No es que lo entienda, pero imagino que tenía los pasajes comprados, el hotel, tenía programado ir con sus hijos cuando concurrió a su zona, e iba a volver días después a retomar sus actividades. No me constituiría en juez de nadie, pero creo que este tipo de cosas hay que cuidarlas. Cuando a uno lo para un carabinero por un tema de tránsito, hay que ser capaz de tratar el tema como un ciudadano común y corriente y no tirar las charreteras. Si uno llega a un lugar y hay una cola, hay que respetar la cola; si uno llega a un lugar, hay que comportarse como corresponde, pero si llega metiendo boche, por supuesto que uno está expuesto. Además, hay que tener conciencia con la falta de privacidad, hay que ser muy cuidadoso hasta con las actitudes más cotidianas.

Usted cree que las municipales serán un plebiscito para juzgar al gobierno. El panorama no se vislumbra muy positivo.

Si no lo hacemos bien y seguimos en lo que estamos, y con el deterioro de la política y de sus dirigentes que mencioné, y que ya no es sólo de la política, porque es del fútbol, de la Iglesia, del Poder Judicial, del Ministerio Público, de los empresarios, ahora con lo último de la ANFP, ya nadie cree ni siquiera en un club amateur, lo primero que hay que hacer es tratar de obtener la mayor cantidad posible de gente que vote. Es muy importante que la gente concurra, y para eso tenemos que terminar con esta chimuchina del candidato único o te subsidio, no te subsidio, o yo te subsidié antes. Podemos ganar, pero si ganamos con una participación de un 30% sería un desastre. Además, la oposición está igual o en peor condición que nosotros, la gente que se nos va a nosotros ni siquiera se va para allá, sencillamente se abstiene. Nos puede ir bien, pero siempre que seamos capaces de hacer bien la tarea, pero si llegamos a la elección municipal a los coscachos entre nosotros, criticándonos unos con otros… Uno de los déficit que tenemos como gobierno es que muchas veces aparecemos improvisando, y con toda razón la oposición nos critica, nos agarra y no nos suelta. Si hacemos una reforma educacional, hagámosla bien, que llegue a la gente y que la gente la sienta, que sepa que no tiene copago, que la educación pública se fortalece porque se mejora la calidad, o que en salud sienta que se termina con las listas de espera. En fin.

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