Zaldívar: “Hay que hacer las reformas, pero no tener el temor de darles gradualidad y reglas claras”

Priorizar los proyectos y las reformas, ya que los recursos para financiarlas son escasos ante la fuerte desaceleración de la economía. Ese es el mensaje que ha expuesto el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, al gobierno y a la Nueva Mayoría en los últimos días, conceptos que han calado hondo en las huestes oficialistas y que anticipan un duro debate de cara al Presupuesto 2016.

Algo de lo cual está muy consciente Andrés Zaldívar. El histórico senador de la DC anticipa que la elaboración del erario para el próximo año estará marcada por un tira y afloja no sólo entre el gobierno y la Nueva Mayoría, sino también dentro del mismo aparato del Estado.

El presidente de la comisión de Hacienda de la Cámara Alta y ex ministro del ramo entre 1968 y 1970 valora el realismo de Valdés y llama al oficialismo a alinearse con el titular de las finanzas públicas e, incluso, no cierra la puerta a eventuales cambios a la reforma tributaria.

– ¿Cómo ve el llamado del ministro Valdés?
– Comparto el diagnóstico del ministro. Es responsabilidad de un gobierno y del ministro de Hacienda dar a conocer estos temas por muy delicados que sean y que van a provocar mucho debate y comenzará a producirse, probablemente, la presión de unos por gastar, que es lo más fácil de hacer, y los otros -entre los cuales me incluyo- que apoyan al ministro para mantener lo que ha sido un capital político importantísimo para el país, como lo es la conducción económica y la responsabilidad fiscal.

Hoy, a pesar de la crisis que vivimos, que en su momento fue en parte por lo que ocurrió en el sector externo, fundamentalmente hoy es por temas internos.

– ¿El factor interno explica más la desaceleración?
– Sí, hoy más que nada sí. El año pasado fue más que nada por factores externos, pero hoy día fundamentalmente, como el propio ministro lo ha dicho, la política está contaminando la economía, lo que hace que la desconfianza se profundice. Eso influye en una baja clara de la inversión. Por supuesto que hay un efecto del término del ciclo del cobre, pero también porque hay un sinnúmero de decisiones de día a día que quienes sean emprendedores están postergando mientras no vean que haya mayor claridad en el medioambiente político y económico. Eso resulta en que si hay menor crecimiento, a pesar de que la economía está sana, hay un riesgo de que lleguemos a un ciclo de bajo crecimiento, gastos permanentes mayores y un menor rendimiento de los ingresos, lo que produce de inmediato un desbalance. Ese desbalance trae como consecuencia que el país entre a perder su gran patrimonio de la responsabilidad fiscal.

– ¿Eso significa dar marcha atrás en algunas reformas?
– No, hay que hacer las reformas, pero no tener temor a darles gradualidad y, además, a que esas reformas sean claras en cuanto a sus reglas y que hagan que los actores económicos sepan las reglas del juego. No hay que dejarse llevar por el populismo ni por las soluciones fáciles.

¿A qué se refiere con que la política contamina la economía? ¿El contexto político tan crispado por los últimos escándalos?

– Eso ha sido la guinda de la torta. Eso hace que todo el mundo se vea bajo sospecha, quién tiene y no tiene boletas, cuántas querellas hay y cuántas más vienen. Todo el mundo está bajo sospecha.

– ¿Eso está afectando la inversión?
– Sí, eso está afectando la inversión, por supuesto. Hoy, muchos empresarios están más dedicados a ver qué pasa con cada caso y de qué manera puede o no impactarlo. Hay que tomar decisiones claras y hay que darle un camino claro de solución sin que eso signifique impunidad para nadie. Hay que apurar, precisar y dejar clara toda la agenda de probidad. También quiero ser claro en señalar que muchos de los hechos denunciados no son delitos. En eso coincido con la tesis que tienen varios penalistas, entre ellos Ricardo Escobar.

También coincido con varios dirigentes que dicen que son infracciones tributarias pero que no han permitido el enriquecimiento patrimonial de quienes se hayan visto involucrados.

Hoy, todo el mundo político está bajo sospecha, eso afecta a las instituciones y repercute también en la economía.

Creo muy importante que el ministro de Hacienda cuente con todo el respaldo político, y que los dirigentes políticos tengamos coraje. Coincido plenamente con las declaraciones de Isabel Allende y del comité central del PS en relación a la situación económica y las reformas. Todos tenemos que ser capaces de cerrar filas en el sentido de tener disciplina para evitar que el país siga en un proceso de deterioro y que sea capaz de retomar las confianzas y el crecimiento. Aquí lo más importante es el crecimiento.

– El ministro Valdés ha ratificado, por ahora, la meta del 3% para este año.
– Coyunturalmente soy menos optimista que el ministro. Creo que el crecimiento en las actuales condiciones, tanto en lo relacionado con lo interno como con lo externo, más bien tiende a bordear el 2% que el 3%. Ojalá esté equivocado.

– ¿Valdés está retomando el rol histórico que han tenido los ministros de Hacienda?
– Los ministros de Hacienda tenemos que estar dispuestos a jugar el papel de contener las expectativas. Ese papel es muchas veces desagradable, ya que se debe velar porque las expectativas coincidan con la capacidad real del país para poder cumplirlas. Un ministro de Hacienda que no cumpla ese papel, deja de ser ministro de Hacienda.

El debate tributario

– ¿Qué entiende usted por priorizar las reformas?
– Algunas pueden postergarse en el tiempo o pueden hacerse en más etapas, con mayor gradualidad. No hay que tener miedo ni temor a revisar las cosas. Lo peor que puede pasar es decir que no se puede hacer nada porque algo ya está hecho.

Si uno cree que hay algo que se puede corregir, hay que corregirlo y tener el coraje para hacerlo.

– ¿Corregir, por ejemplo, la reforma tributaria?
– En ese tema no me atrevo a decir nada, está en un proceso de ejecución en la cual se están tomando las medidas para su aplicación. Pero si en un momento dado, y sin que se llegue a la conclusión de que hay que modificar la carga tributaria, se cree que la ejecución misma de la reforma tiene problemas para cumplir los objetivos de recaudación de recursos, hay que corregir.

– O sea, corregir más bien los caminos para recaudar.
– Claro, sin tocar las tasas ni la columna vertebral de la reforma. Pero si hay que corregir cosas para que la reforma funcione, ¡hay que corregir!

Ahora, hoy no estamos en ese momento. El SII y Hacienda están en el proceso de adecuación de todas las medidas. Ahora, que el sistema que se aprobó es complejo, es un sistema complejo que exige -y yo espero que así se haga- una marcha blanca a objeto de ver cómo funcionan los dos sistemas. Una posibilidad es que el SII, con las declaraciones de renta que tiene, haga una experiencia de marcha blanca para ver qué es lo que pasa. En este momento, nadie podría decir que hay que corregir la reforma. Pero hay que estar dispuesto a hacer todas las correcciones necesarias para que la reforma tributaria se aplique en buena forma.

-¿Se puede lograr eso vía circulares?
– Sí, hasta el momento así se ha hecho. Pero no hay que tener temor en hacer cambios si así se amerita. Aunque hoy no es ese el escenario. Probablemente, en un tiempo más se podrá ver con mayor precisión.

– ¿Cuándo?
– Mucho antes que entre en régimen, el 2016 ó 2017 deberíamos tener una evaluación muy exacta de cómo va a funcionar.

“LA TITULARIDAD DEBE SER FUNCIONAL CON LA LIBERTAD SINDICAL”

Parlamentario ve espacio para cambios en la situación de huelga y servicios mínimos para empresas estratégicas, entre otros tópicos.

– ¿En qué temas pondrá énfasis en la tramitación de la reforma laboral en el Senado?
– La reforma laboral es algo que el país debe afrontar. El gobierno hizo un acuerdo que hay que respetar, creo que en la Cámara se logró parte importante de eso. Pero también creo que en el Senado tenemos que ver qué cosas pueden estar en situación de ser mejoradas. De ello debe resultar una reforma laboral equilibrada, algo que le interesa tanto a los trabajadores como a los empresarios.

– ¿Qué opina del fin del reemplazo en huelga o el tema de los pisos mínimos?
– Estoy de acuerdo con lo aprobado en la Cámara en cuanto a los pisos mínimos.

– ¿Y los pactos de adaptabilidad? El ministro se abrió a reducir la gradualidad de los quórum.
– Estoy de acuerdo con los pactos de adaptabilidad, ya que son importantes siempre y cuando acudan los trabajadores y los empresarios. Habrá que ver la forma cómo se hacen y cómo se logra que vayan en beneficio del propio trabajador. La adaptabilidad no es sólo a favor de los empresarios, sino también de los trabajadores. Es muy importante que sea materia de la negociación. En términos de servicios esenciales, hay que tener en cuenta que la realidad de las grandes y las pequeñas y medianas empresas no es la misma. Habrá que ver de qué manera evitamos que las micro y medianas empresas se encuentren en una situación de difícil gestión.

– ¿Es partidario de la titularidad sindical?
-Hay que ver también ese tema, hacer funcional la libertad sindical con la titularidad. Esos son temas que hay que ver para que funcionen bien.

– ¿Qué temas deberían quedar fuera del debate?
-Por ningún motivo soy partidario de la negociación por rama. Eso es negativo y soy un convencido de que no favorece ni a los trabajadores ni al país.

– A usted como ministro de Hacienda le tocó lidiar con la negociación por rama.
– Sí, por eso no soy partidario. Además, la experiencia que vi en otros países, principalmente en Europa, da cuenta que muchos países han vuelto atrás.

– ¿Es partidario de flexibilizar los servicios mínimos y el reemplazo en huelga en servicios como el Metro o el Transantiago?
– Tiene que haber flexibilización para efecto de que los servicios básicos puedan funcionar. Ahora, esto no es fácil, ¿cómo se hace para que la huelga sea eficiente y que a su vez no perjudique los intereses generales? Este tema estará presente mientras dure la discusión.

– La presidenta de la CUT dijo que veía poco espacio para una cocina o un gran acuerdo como pasó con la reforma tributaria.
– A mí los acuerdos no me molestan, siempre que vayan en beneficio de quienes están interesados en la legislación que uno tenga que despachar. Si se logra un acuerdo que sirva para tener una buena reforma laboral, me parece muy bien. Siempre es necesario estar abierto a buscar entendimientos y acuerdos para lograr buenos proyectos.

https://www.df.cl/noticias/economia-y-politica/actualidad/zaldivar-hay-que-hacer-las-reformas-pero-no-tener-el-temor-de-darles-gradualidad-y-reglas-claras/2015-06-23/224722.html

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