“Que cada partido lleve su propia lista de candidatos, para mí es lo óptimo”

Legislador pondrá en discusión sistema electoral que existió en Chile hasta 1973. Candidatos se agruparían en torno a un abanderado y su programa de Gobierno.

“En esta misma casa, hemos llegado a muchos acuerdos entre socialistas y democratacristianos”, dice el senador DC Andrés Zaldívar. Lo hace golpeando el brazo del sitial donde suele sentarse a recibir visitas, alzando ligeramente su voz, que se superpone al lejano ruido de la piscina y a los primeros gorjeos de los pájaros, en una apacible mañana de fin de semana largo. “Y a mucha honra he llegado a esos acuerdos”, remata.

El legislador falangista, artífice del protocolo de acuerdo por reforma tributaria entre la oposición y el oficialismo, hace una cerrada defensa del diálogo para sacar adelante las reformas del gobierno. Esto, luego de las fricciones entre el PS y la DC por la eliminación de los subpactos en la reforma al binominal, tensiones aplacadas por las gestiones del gobierno el pasado miércoles en la Cámara, día de su aprobación en sala.

El miércoles se aprobó el binominal sin subpactos. ¿Considera que eso arrinconaría a la DC?

Destaco que se haya aprobado la reforma al binominal, sistema amparado por una Constitución de la dictadura que, en su minuto, califiqué de fraudulenta, cosa que me costó el exilio. Yo no apoyo los subpactos, porque es mejor no tener esa tentación de arrinconamiento. Esa tentación no existiría si se diera mi tesis: la ley Roger.

Explíquese.

Que cada partido lleve su propia lista de candidatos, que de esa lista se elijan las primeras mayorías y se agrupen en torno a un candidato presidencial  o un programa. A esa lista también se pueden agrupar los independientes. Era el sistema que existió hasta 1973 y aseguraba proporcionalidad. Cuando discutamos los pactos y subpactos, yo voy a poner este tema en discusión, para mí es el óptimo.

¿No arriesgaría de que los partidos pesen más que las coaliciones y que, por ejemplo, se acabe la Nueva Mayoría?

Por supuesto que en 10 años no sé lo que va a pasar, pero si me preguntan hoy día, todo lo contrario. Los partidos se podrían agrupar en torno a un candidato presidencial, incluso con primarias, y luego en torno a un programa, tal como sucede ahora con la DC, que se siente cómoda en torno al liderazgo de Bachelet y su programa de gobierno.  Esto tiene el riesgo de que pueda existir mayor independencia de los partidos, pero también creo que es bueno que los partidos tengan más fortaleza. Junto a ello, propondré el traslado del Congreso a Santiago, porque a Valparaíso no le ha traído ningún beneficio. Se ahorraría un 20 por ciento del actual presupuesto, ahora que se dice si se gastará más o menos, una forma equivocada de plantear la discusión. La democracia tiene su precio.

El gobierno ha asegurado que no habrá costo adicional con esta reforma. ¿Es un planteamiento equivocado?

No es que lo haya planteado mal o bien, creo que hay que poner las cosas en su sentido real.

DIÁLOGOS Y ACUERDOS

En sectores de la Nueva Mayoría, se habla de la imposibilidad de acuerdo con la derecha en educación, un espacio de diferencias ideológicas. 

Nadie tiene la totalidad de la verdad. Si la propia Presidenta dijo, una vez que se hizo el acuerdo tributario, “ojalá que logremos acuerdos en la reforma educacional”. Un ejemplo. El otro día se aprobaron el administrador provisional y la superintendencia de educación preescolar, ambos por unanimidad. ¿Está malo que se haya aprobado por unanimidad? ¿Le voy a decir al otro, “déjeme a mí, que tengo los votos y hago lo que quiero”?

¿Qué se debe hacer: ejercer la mayoría o llegar a acuerdos?

Ah, yo siempre he sido partidario de los acuerdos. Para eso existen los parlamentos, par-la-men-to, para parlamentar, intercambiar ideas. Y no es que desde La Moneda manden una orden y digan “¡voten así!”. No. Nosotros nos pusimos de acuerdo con el ministro de Hacienda en la reforma tributaria, primero con los senadores de la Nueva Mayoría y, lo que hizo él, fue proponerlo después a la derecha, quienes, luego de hacerles unas correcciones, lo aceptaron. ¿Me van a decir que estuvo mal hecho, que fue un mal acuerdo?

La DC ha sido el partido oficialista que más observaciones ha hecho a las reformas del gobierno. ¿Cuál es el límite de los matices?

Nosotros estamos de acuerdo con los objetivos de las reformas, pero sus herramientas podemos discutirlas. Tampoco tiene sentido no llegar a acuerdo con otras fuerzas, el Parlamento no es regimiento.

El jefe del PS, Osvaldo Andrade, decía hace algunas semanas sobre la DC: “Cuando un partido empieza a hacer de los matices su política, comete un error político”. 

No voy a caer en la misma cosa con nuestros aliados. No quisiera que los resultados de la encuesta CEP, que para mí no son determinantes, sea una realidad el día de mañana. Que pretendamos hacer los cambios contra lo que quiere la gente o hacer mal los cambios, que es otro problemita que podemos tener.

¿Advierte ese riesgo?

Cuando uno hace los cambios apresuradamente y no reflexiona y cree sólo en la imposición de la mayoría, sí, muchas veces se puede caer en errores.

¿Está pasando ahora?

No creo, pero los resultados de la encuesta CEP son señales. Gobernar un país sobre la base de imponer la mayoría es estar equivocado.

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